Aún recuerdo el primer día que conocí a dingo, fui a acariciarlo y casi me arranca la mano!!!

Pero, poco a poco, y con el tiempo descubrí que dentro de su corazón solo había un abuelito asustado al que la vida no había tratado nada bien.

De seguida comenzamos a congeniar y a cogernos cariño mutuamente. Dingo comenzó a tenerme muchísima confianza. Por desgracia a Dingo lo devolvieron dos veces antes de adoptarlo y, cuando lo devolvieron por segunda vez, decidí que ya era hora de que Dingo fuera feliz y pasará su vejez en una familia que lo quisiera cómo él se merecía.

Hablé con mis padres y decidí adoptarlo, desde el mismo momento que Dingo pisó mi casa se adaptó rápidamente ganándose el amor incondicional de mis padres.

Dingo es un cielo de perro, el es feliz y nosotros estamos encantados de que pertenezca a nuestra familia, sin duda adoptar a dingo ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Oscar

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